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El negocio jurídico de aportación de bienes privativos a la sociedad de gananciales

3 diciembre, 2019
En muchas ocasiones uno de los cónyuges aporta bienes privativos a la sociedad de gananciales. En esta ocasión nos encontramos ante la presencia de un negocio jurídico de carácter atípico no regulado expresamente en el Código Civil. En este negocio jurídico (la aportación de bienes privativos a la sociedad de gananciales) la beneficiaria directa es la propia sociedad de gananciales, y no el otro cónyuge. Aunque dicho cónyuge se beneficiará en el momento de proceder a la liquidación de la sociedad de gananciales. Y además, es requisito necesario para la validez de dicho negocio jurídico la concurrencia de ambos cónyuges. Es decir, se exige con carácter imperativo la aceptación de la donación en favor de la sociedad de gananciales. Cabe añadir que el presente negocio jurídico se encuentra sujeto al deber de constar de manera clara y evidente la voluntad de aportar el bien en cuestión a la sociedad de gananciales (SAP de Asturias de fecha 24 de mayo de 2013). La aportación de un bien privativo a la sociedad de gananciales puede ser gratuita u onerosa, y puede llevarse a cabo en varios momentos: i) La aportación del bien privativo en un pacto prematrimonial. ii) La inclusión de la aportación del bien privativo en el convenio regulador del divorcio. Atendiendo a la Resolución de la DGRN de 13 de marzo de 2015: “en vía de principios, las transmisiones adicionales de bienes entre cónyuges, ajenas al procedimiento de liquidación /y tales son las que se refieren a bienes adquiridos por los cónyuges en estado de solteros no especialmente afectos a las cargas del matrimonio), constituyen un negocio independiente, que exige acogerse a la regla general de escritura pública para su formalización”. Si bien, si se tratara de una vivienda familiar, no es de aplicación obstáculo registral alguno para que el convenio pueda contener el negocio jurídico de aportación de bienes privativos cuando el bien pertenece en pro indiviso a un cónyuge y a la sociedad de gananciales. iii) La aportación del bien privativo una vez disuelta la sociedad de gananciales.   En caso de aportar bienes inmuebles es un requisito imperativo que conste en escritura pública. Para el resto de aportaciones no se exige dicha formalidad registral, y se otorga validez al uso de documentación privada, o en su caso acuerdos verbales. Cualquier cónyuge debe ser consciente de que al aportar gratuitamente bienes privativos a la sociedad de gananciales se corre el riesgo de que ante un eventual divorcio el cónyuge aportante pierda la mitad del patrimonio aportado. Es por eso que, se existe la posibilidad de formalizar cláusulas resolutorias del negocio jurídico al amparo del artículo 641 del Código Civil. Cabe la posibilidad que ante una crisis matrimonial el cónyuge que haya aportado un bien privativo a la sociedad de gananciales pretenda revocar la donación por causa de ingratitud. Además, los cónyuges de mutuo acuerdo podrán dejar sin efecto el negocio jurídico de aportación (Resolución de la DGRN de fecha 24 de mayo de 2002).

¿Es posible reclamar una deuda reconocida en un testamento?

2 diciembre, 2019
El testador en la disposición testamentaria reconoce adeudar a una tercera persona una cantidad determinada de dinero. Años más tarde el testador otorga otro testamento quedando revocado el anterior. En el nuevo testamento no queda recogido el reconocimiento de deuda. En sentido estricto, en cuanto al precitado reconocimiento de la deuda es posible alegar que no se encuentra sujeto a las disposiciones sucesorias del Código Civil, en tanto en cuanto no se trata de una disposición de bienes en sentido estricto. Artículo 667 del Código Civil: “El acto por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos se llama testamento.” En reiterados pronunciamientos nuestro Alto Tribunal ha determinado que cualquier reconocimiento de derechos (reconocimiento de deuda) llevado a cabo en un testamento, que después hubiera sido revocado por uno ulterior, quedará sin efecto siempre y cuando no pudiera acreditarse por medio de otros medios de prueba la realidad o certeza de dicho derecho. Por consiguiente, queda fijado que un reconocimiento de deuda en una disposición testamentaria revocada por si solo carece de validez si no encuentra sustento en otros medio de prueba. Hacemos expresa referencia a la sentencia de la Audiencia Provincial de Cantabria de fecha 29 de junio de 2009: “En consecuencia y habida cuenta de que el testamento de agosto de 2003 fue revocado por el de 27 de octubre de 2003, la eficacia de aquella declaración (en que se reconoce una deuda) ha decaído no existiendo en consecuencia prueba sobre la ejecución de la obra cuyo precio se reclama.”

¿Puede el testador otorgar facultades a un tercero (albacea) para designar al universal heredero del testador fallecido?

2 diciembre, 2019
La cuestión planteada gira entorno en las facultades atribuidas al albacea para que designe al universal heredero del testador fallecido. Es necesario plantearse si las facultades otorgadas por el testador al albacea son legales, o por el contrario transgreden el carácter propio del testamento de acto personalísimo. “Artículo 670 del Código Civil: El testamento es un acto personalísimo: no podrá dejarse su formación, en todo ni en parte, al arbitrio de un tercero, ni hacerse por medio de comisario o mandatario. Tampoco podrá dejarse al arbitrio de un tercero la subsistencia del nombramiento de herederos o legatarios, ni la designación de las porciones en que hayan de suceder cuando sean instituidos nominalmente.” No obstante, entendemos que la presente disposición testamentaria no infringe el artículo 670 del Código Civil, siendo posible la designación de un heredero, por razón que el testador tiene otorgada la facultad de llamar a cualquier persona siempre y cuando fuera cierta. “Artículo 750: Toda disposición en favor de persona incierta será nula, a menos que por algún evento pueda resultar cierta. Artículo 772: El testador designará al heredero por su nombre y apellidos, y cuando haya dos que los tengan iguales deberá señalar alguna circunstancia por la que se conozca al instituido. Aunque el testador haya omitido el nombre del heredero, si lo designare de modo que no pueda dudarse quién sea el instituido valdrá la institución.”

Validez de las órdenes no fijadas en el testamento después de la muerte

2 diciembre, 2019
Un señor ordena a una entidad financiera, mediante carta mecanografiada, que a su fallecimiento haga entrega a su sobrino el dinero que tenga depositado en las cuentas bancarias de la entidad. Nos encontramos ante un supuesto de hecho en el cual el escrito que recoge la orden de entrega a favor del sobrino no está contemplado en ningún forma testamentaria de carácter común o especial. El Código Civil español dispone que el acto de disposición de una persona después de su muerte respecto de la totalidad de sus bienes es el testamento. “Artículo 667: El acto por el cual una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos se llama testamento. Artículo 676: el testamento puede ser común o especial. Artículo 677: se consideran testamentos especiales el militar, el marítimo y el hecho en país extranjero.” El Tribunal Supremo, mediante sentencia de fecha 12 de marzo de 2004, resuelve un supuesto de hecho similar expresándose en los siguientes términos: “A partir de cuanto queda expuesto ha de llegarse a la conclusión de que la orden que el Tribunal de apelación considera probado que dio al Banco de Santander Dª Amanda ha perdido toda eficacia al producirse la muerte de dicha señora, y que la misma no puede ser considerada como un testamento ológrafo, pues no ha llegado a incorporarse a los presentes autos ni consta que haya sido presentada ante Juzgado competente a efectos de su protocolización. A ello ha de añadirse que la inexistencia de testamento impide que pueda concederse trascendencia alguna al hecho de que Dª Amanda pudiera haber encomendado al Banco en que tenía depositado su dinero la distribución del mismo entre algunos de sus parientes, pues esta facultad solo la reconoce el Código Civil EDL 1889/1 a quien ostente la condición de testador.”

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